La cara insensible y minimizada del hurto a extranjeros en Hábitat

En la mañana del domingo, muy temprano, recibí una llamada de mi oficina indicando que me dirija a la Casa de la Cultura (Sede de la Conferencia mundial de ONU-Habitat3) para cooperar en la organización de eventos planificados a lo largo de la semana en cuestión.

En efecto, me trasladé al punto y lo primero que pude observar fue que en las inmediaciones del parque del Arbolito y parque Ejido, se produjo un fenómeno de movilización peatonal masiva con un común denominador, la novedad y la diversidad en todo sentido.

Había grupos de pequeños comerciantes que empezaban a analizar sus posibilidades de venta con las variables de precio, plaza, promoción y producto; desde su óptica artesanal. Otra de las características en los primeros días del Hábitat, fue la confluencia de turistas naciones y extranjeros que acudían a realizar diferentes actividades, muchas de estas ligadas a la identificación del territorio in situ, la elección ó acción racional estaba presentes, así como las diferentes formas de socialización con propios y extraños, con ello se pretendía coadyuvar a la ruptura de la anomia social en un área determinada de 21 000 metros cuadrados denominada Zona Azul en escasos 5 días de duración del evento.

Con estos elementos y adentrándonos en la correlación entre las implicaciones en temas de seguridad que demandaría la confluencia de 30 000 mil personas (cifra oficial según Ministerio de Coordinación de Seguridad – MCS), es que empieza el relato de una experiencia vivida en segunda persona de la cual fui testigo, y que podría ayudar a complementar la visión de vulnerabilidad de la cual estamos expuestos y somos cómplices, ciertamente desde la óptica frívola e impersonal del nativo hacia un extranjero, en la ciudad capital más segura de América Latina.

Siendo las doce del medio día, arribé al Pabellón Nacional del Casa de la Cultura, me encontré con la persona que demandó mi presencia en el sitio y observé que estaba acompañada de un extranjero de acento italiano que habla castellano fluidamente, no sabía lo que sucedía hasta ese momento y pasamos los tres el filtro de seguridad hacia una sala de mando y control con personal de Cascos Azules de Naciones Unidas. Según versión del ciudadano italiano, “…el día domingo 16 de octubre del 2016, me encontraba dando una conferencia en el evento del Habitat 3, en el interior del parque del Arbolito, específicamente en stand Pabellón de las Naciones Unidas, siendo aproximadamente las once de la mañana, me percaté que mi maleta en cuyo interior contenía una laptop marca Apple modelo Macbook Pro, mi pasaporte de nacionalidad italiana y una cámara fotográfica marca Fuji film, había sido sustraído por personas desconocidas, aprovechando que me encontraba dando la conferencia…”.

Entendiendo la situación después de la narración de los hechos, decidí implicar mi participación en concordancia con el espíritu de empático y altruista que demandaba el momento y como ciudadano quiteño anfitrión de tan magno evento. Una vez definido el problema, se establece los roles de participación, elementos para caracterizar el hecho, y de esta manera pueda entenderse la dinámica de los acontecimientos:

  • Víctima: Ciudadano italiano.
  • Victimario: persona o personas desconocidas.
  • Objeto de la denuncia: hurto de maleta y en su interior, ordenador, pasaporte y cámara digital.
  • Situación (oportunidad): Lugar abierto de concurrencia masiva.
  • Territorio-responsabilidad: Seguridad en instalaciones en el interior bajo responsabilidad de Cascos Azules.
  • Coordinación de vigilancia: Oficial en grado de teniente a cargo de determinado número de cadetes (aspirantes a oficiales de policía).
  • Zona de visibilidad y escape: Stand de Pabellón Nacional con dos accesos principales y una vía secundaria de evacuación.
  • Vigilancia: hasta ese momento no existía control y monitoreo a través de video vigilancia dentro del stand.
  • Personal policial de apoyo en procedimiento: Policías del eje preventivo.
  • Recursos logísticos: dotación de medios de comunicación, transporte para traslado de personas.
  • Agentes policiales investigativos: Policía judicial (PJ) y agentes de Subdirección Nacional de Investigaciones contra el Delito del Derecho a la Propiedad-Brigada Anticriminal (Sidpro-Bac).

El tiempo transcurría y para ese instante la víctima del hecho de hurto nos mencionó un último detalle adicional, razón por la cual su tranquilidad estaba dilatándose a medida que pasaban los minutos. El vuelo de retorno a su natal Italia estaba programado para las quince horas del día lunes, en tal circunstancia no podría salir del país sin presentar su pasaporte, mismo que no podía ser emitido sin la denuncia respectiva por medio del ingreso a página web del Consejo de Judicatura en el “Formulario constancia de documentos extraviados (Hacemos de la justicia una práctica diaria)”.

Pietro Airoldi, recibió la atención al alcance de sus necesidades, dentro de lo que cabe en este tipo de situaciones, personal policial proporcionó un vehículo para trasladarnos a Policía Judicial donde explicamos los hechos y mencionaron claramente que el procedimiento en este caso era realizar la denuncia de pérdida de documentos como se explicó anteriormente. El agente policial procedió a ingresar a la página web en cuestión para introducir los datos en el formulario. Las horas transcurrían y el tiempo hacía presa de la desesperación, mirábamos a cuenta gotas que se carguen los campos y que se desplieguen las opciones del formulario, dando un resultado infructuoso. A Pietro no le podía “caber en su cabeza” que no se pudiera realizar una denuncia de extravío de documentos en la Policía Judicial. En mi posición, observaba estupefacto junto con el agente policial que existía un problema con el servicio de internet en la Unidad Policial, grosso modo pensamos que ese era el problema y que debíamos buscar otro lugar con acceso a internet para volver a intentar el procedimiento, en virtud de que nos comunicamos con representantes de la Embajada de Italia para que Pietro se dirija a primera hora de la mañana del día lunes y se facilite la emisión de un nuevo pasaporte, con lo cual pueda retornar a su destino final.

Personal policial de apoyo nos ayudó trasladándonos hasta el hotel donde se hospedaba el ciudadano y poder utilizar el internet para imprimir el formulario, cerrando con esto el proceso dictaminado por el órgano regulador correspondiente. Ingresamos a la página web del Consejo de la Judicatura y nuevamente el formulario no se cargaba completamente. Aproximadamente a las quince horas envié un tweet a la cuenta oficial de Judicatura @CjudicaturaEc indicado que arreglen el servidor para ingresar el formulario de constancia de documentos extraviados, debido a que un extranjero necesitaba hacer denuncia. Posteriormente, treinta minutos después desde esta cuenta indicaron “…nuestros técnicos ya están trabajando para solventar este problema. Lamentamos inconvenientes”.

Todo parecía indicar que existía una confabulación cósmica hasta ese instante, para que Pietro prolongue su estadía en mi ciudad natal Quito, por irónico que pueda sonar. Un tiempo más tarde agentes policiales de la Sidpro-Bac se dirigieron hacia nosotros en el hotel para tomar las respectivas versiones e indicios, y proceder a activar la investigación del hecho.

Al ciudadano extranjero lo único que importaba en aquel momento era la emisión de su pasaporte, requisito fundamental para poder marcharse y cumplir con su itinerario de viaje, en todo momento estuvo consciente que existía una baja probabilidad que localicen el objeto del delito, sin poseer siquiera, un rasgo de identificación de los presuntos victimarios.

En tal virtud y casi entrada la noche fue imposible generar la denuncia a través del formulario en página web de Consejo de la Judicatura, el problema técnico simplemente no fue resuelto, como alternativa funcionarios de la Embajada de Italia permitieron que Pietro se presente al siguiente día en horas de la mañana, con un documento de denuncia generado por Policía Judicial, para sustituir el formulario que debió presentarse en estos casos y cuya impresión es inexorable según indica el procedimiento para añadir a su expediente y tener un documento de descargo, esto se aplica en cualquiera que sea el caso sea este un ciudadano nacional o en este caso un ciudadano extranjero.

Ideas fuerza para reflexionar:

  • Ingresaron al país: 10 000 extranjeros participantes de 167 países acreditados.
  • Ingresaron a la Zona Azul: 30 mil personas registradas.
  • Personal Fuerzas Armadas: 1.204 efectivos.
  • Personal Policía Nacional con 2.841 policías.
  • Personal Agencia Metropolitana de Tránsito: 2.100 agentes.
  • Personal del Distrito Metropolitano de Quito: 2.400 personas (Bomberos, Policías Metropolitanos, comisarios y otras instituciones).
  • Infraestructura tecnológica: 243 cámaras de video vigilancia que monitorearon diferentes eventos en Hábitat.
  • Incidentes registrados: se reportaron 6 hurtos menores, asistencia médica a 295 pacientes atendidos oportunamente (102 extranjeros), con molestias gástricas y respiratorias; y, 10 manifestaciones de grupos sociales en varios sitios de la ciudad.

Finalmente, el ciudadano italiano se marchó pero nunca terminó de entender por qué existiendo tanta infraestructura de seguridad, buena voluntad y empatía de la gente. No hubo la posibilidad de cerrar el procedimiento, generando el reporte de denuncia de extravío de documentos, estando acompañado en todo momento por agentes de policía y por un ciudadano que esperaría lo mismo estando en tierras extranjeras en situaciones similares, es pedir mucho pero siempre hay una primera vez.

Genio como pocos, loco como ninguno

Pasando por la nobleza de la mezcla entre el agua y color, pureza y transparencia espumosa ligada al entorno figurativo de la cromática, bajo los trazos ortodoxos del espíritu de líneas armonizando bocetos plasmados en el tiempo.

En lo profundo de las angostas, longitudinales y pictóricas calles del Quito colonial; yace en un rincón seleccionado con una perspectiva artística de detalles minuciosos y definidamente calificados de irrelevantes por la crítica de la época, literalmente enmarcada por el Quito antiguo que empezaba a abril sus ojos al mundo entero… construyendo madrugada tras madrugada su propio paisaje: el agua, el aire, la tierra y el fuego; cambiante desde luego de acuerdo a la geografía que le tocó vivir: toda esa geografía, a veces se reduce a una sola pincelada del MAESTRO CÉSAR TACCO.

Aprendió a construir riqueza inmaterial desde sus primeros años de vida, a medida que transcurría el diario trajín sus manos sentían en carne propia el significado de una jornada laboral extenuante la cual lo motivaba a desarrollar instintos de superación, sintió apego e identificación a la enseñanza; razón por la cual toma la decisión de encaminarse hacia la docencia, ingresa en el Colegio Normal Carlos Zambrano de Uyumbicho – Amaguaña. Logra desempeñarse como uno de los mejores egresado de su promoción y apegado a las necesidades de la época identifica una oportunidad de abrirse campo en la rama técnica de la arquitectura. Empero, la inflexión del estilismo académico no concordaba con su temperamento. Romper las reglas, salir de lo tradicional imponiendo su propio estilo lo impulsaría a desligarse paulatinamente a una norma establecida; la naturaleza le acompañaba, palpaba sus más fervientes instintos de plasmarla e inmortalizarla a través del tiempo, ya que no tenía acceso a una cámara fotográfica. Sin embargo, aparte de no captar una perspectiva viva, carecería de alma y espíritu como la de una obra de arte. Esto le obligaría a trasladarse en las madrugadas a la ciudad capital para recibir clases en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Central, a partir de aquí labró el camino hacia la senda artística reflejada desde el génesis en cada obra que sus manos crearon.

Su vocación de educador le permitió impartir profesionalmente conocimientos en el Centro de Promoción Artística. Al inicio consolidaba las ideas basándose en estudios realizados por los grandes genios de la pintura de linaje mundial. Lograba percibir los detalles críticos de cada obra analizada por su sentido visual, capaz de ser retroalimentados a sus alumnos sin ningún tipo de egoísmos, por ello fue tan apreciado y recordado.

Sus creencias religiosas estaban desestimadas, el camino a seguir estaba encuadrado en adoptar una forma de vida que abarque elementos prácticos de la naturaleza semejantes a la Orden Rosa-Cruz. La recompensa irradia Vida – Sabiduría – Liberar – Amor y Muerte, enfocado hacia la naturaleza espiritual logra una paz profunda consigo mismo y a todas las personas a su alrededor, produciendo una repercusión positiva.

En el Taller de Arte que lleva su propio nombre el maestro impartía enseñanza a un selecto grupo de estudiantes, la mayoría eran señoras, que encontraban a un ser totalmente entregado a su labor artística, en la cual privaba una familiaridad muy noble. Es así como algunos de sus estudiantes que más destacaban en la Galería fueron: Acacia Camacho, Alexandra Moshenek, Fanny Moscoso, Karen Mcccurtain-Blair, Gloria Gangotena, Fernando Santos, Patricio Mejía entre otros; que se convirtieron en maestros de la pintura de su época y posteriores. El maestro, recibió el reconocimiento a la delicada tarea de formar nuevas generaciones de artistas, por parte de una cúpula de intelectuales en la rama, nombrándolo el mejor acuarelista de la década de los setenta.

Al final, el maestro compartió los momentos de su ocaso pictórico a dos jóvenes con alto espíritu de camaradería, los cuales lo escoltaban a la postre de su gnosis añeja. Un hombre que nos enseñó la vitalidad que brinda el arte poniendo de relieve su sabiduría sobre todo el amor a su vida de maestro. Nosotros no lo vimos liar los bártulos de la perpetuidad, siempre seguirá madrugando cada mañana en aquel rincón perfecto cuya perspectiva de luz no difumine lo cotidiano, pero también transformando lo imperfecto, el paisaje tosco, la naturaleza desnuda con su gente y expresiones, una cuidada que él veía como nadie.